Zen (Lo Sutil)
“Donde haya hombres
habrá moscas, y habrá
Budas también.”
ACEPTACIÓN DE UNO MISMO
Había una vez un reino feliz que solamente tenía un problema: un ogro se había instalado en la montaña más alta e inaccesible y acosaba a sus habitantes sin cesar. Un buen día tuvo la osadía de raptar a la hija única del rey y llevarla a su castillo en lo alto de la montaña. El rey, desesperado, publicó un edicto en el que ofrecía la mano de la princesa a quien la rescatase del ogro. Se presentaron dos caballeros: uno con una magnífica armadura nueva y reluciente, y el otro, un pobre caballero que había cogido prestada la armadura de su padre, que era vieja y, además, le venía algo grande. Ambos estaban tan enamorados de la princesa, que se arriesgaron a subir donde el ogro tenía su castillo. Cuando estaban preparándose para su tarea, llegaron noticias de que el ogro se había ido a otra cueva a cazar. Desde la cueva vigilaba el camino al castillo, de forma que nadie podría subir sin que él lo viese. Los caballeros, asombrados de su suerte, iniciaron la escalada. Cuando llegaron al lugar que estaba bajo la vigilancia del ogro, este les vio y les lanzó dos certeras flechas. Les dio a ambos en el hombro, en el mismo lugar, causándoles un dolor insoportable. Además, comenzó a gritarles: “Con esa flecha en el cuerpo nunca llegaréis al castillo, ni podréis subir las murallas. Perderéis mucha sangre, moriréis antes de llegar. Volved atrás”. El caballero de la armadura reluciente pensó, “Lleva razón”, y bajó rápido, pensando: “Necesito estar fuerte para llegar; en cuanto me cure y me sienta bien, volveré y venceré al ogro”. El de la armadura vieja hizo oídos sordos y con el mismo dolor y sufrimiento que el otro, siguió hacia arriba. Llegó al castillo, agotado y dolorido; pero según se acercaba se le olvidaban el dolor y su herida. Finalmente rescató a la princesa y se casó con ella, llegando a ser un rey muy querido en aquella nación. El caballero pobre no dio importancia a la herida y al dolor, mientras que el otro cayó en la trampa de pensar que primero debería sentirse bien para luego hacer lo que tanto anhelaba. El pobre, frente a su deseo de alcanzar su meta, no dio importancia a su herida ni hizo caso a los pensamientos que el ogro puso en su cabeza, mientras que el otro concedió importancia a sentirse bien, por encima de sus valores.
El establecimiento de la salud mental
Si actuamos de aceptando el riesgo, ponemos en marcha una serie de procesos:
- La aceptación de las sensaciones: nos abrimos a sentir el sufrimiento y el miedo sin cortapisas.
- La relativización de los pensamientos: dándonos cuenta de que, aunque sintamos determinadas cosas, pueden no corresponder a la realidad.
- El descubrimiento de nuestros valores, por los que merece la pena luchar y sufrir y que nos conducen a un sentimiento de felicidad muy distinto del que conseguimos con el consumo o la diversión.
- Realización de acciones comprometidas con nuestros valores.
- Activación de la conciencia plena, para vivir el presente, abiertos a cualquier experiencia por dura que sea.
- Descubrimiento de quienes somos, por encima de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y emociones y de nuestra imagen social.
(psicoterapeutas.com)
En los últimos años la aceptación se ha convertido en uno de los grandes remedios terapéuticos.
¿Cuántas veces hemos oído la frase “acéptate tal y como eres”? Desde distintos frentes recibimos mensajes sobre los beneficios que podemos obtener de la aceptación y cómo cultivarla: mímate, valora lo que tienes, quiérete sin condiciones, sé benevolente contigo mismo, mírate al espejo y convéncete de que eres la persona que siempre quisiste ser…
Todos estos eslóganes me parecen peligrosos por lo que tienen de reaccionarios.
La aceptación acostumbra a ir acompañada de otros métodos terapéuticos como la autoafirmación o el pensamiento positivo; un arma de doble filo, que puede causar auténticos estragos al hacernos minimizar los problemas reales a los que tenemos que hacer frente.
Utilizando las palabras de Bill O’hanlon (1): “El pensamiento positivo es como coger un buen montón de estiércol, cubrirlo con una capa de oro y decir que es oro. Puede tener buen aspecto durante algún tiempo, pero si removemos el montón, descubriremos que sigue habiendo estiércol bajo la capa exterior” .
La solución a nuestros problemas no pasa por autoengañarse, resignarse, o comportarse imitando la estrategia del avestruz: enterrando la cabeza bajo tierra.
Está muy bien reconocer todo lo bueno que hay en nosotros, pero si queremos cambiar hábitos, creencias y comportamiento ineficaces, tenemos que empezar a reconocer nuestros puntos débiles y áreas de mejora.
Recordemos la frase que dice: “céntrate en tus debilidades que tus fortalezas ya se cuidarán por sí solas”.
Así pues, en lugar de aceptarse a uno mismo sin reservas, es mucho más eficaz tomar conciencia de las propias limitaciones y decidir qué hacer con ellas. Son las estrategias de afrontamiento y no las de evitación las que pueden ayudarnos a resolver nuestros problemas y a alcanzar nuestros objetivos. Enfrentarse cara a cara a nuestras debilidades no es una tarea fácil.
Maria Pallarés
En mi mente hay dos zonas,
una ruidosa y otra silenciosa.
Yo me he instalado en la zona silenciosa
y observo el ruido de la otra…
Uno
Lo que nos reconecta constantemente al presente, a la sensación de ser y estar vivo,
1º es la respiración consciente,
2º la percepción de nuestra realidad más allá de las máscaras habituales… Uno
El presente es la base donde se cimenta nuestra realidad.
Uno
http://biboz.net/jardin-zen/
FELICIDAD Y EGOCENTRISMO
En la tradición budista se condensa la razón de la infelicidad en una palabra; y esa palabra es “egocentrismo”, la fuente de la infelicidad.
El Buda dijo que todas las preocupaciones sobre nosotros mismos se resumen en ocho cosas (tendencias del egocentrismo):
Alabanza y culpa,
Pérdida y logro,
Placer y dolor
Reputación y vergüenza.
Casi todo lo que te hace sentir bien o mal está en esa clasificación, es una de ellas, y es algo que solo te preocupa si actúas de forma egocéntrica.
Aquí está la trampa: has aprendido que si eres egocéntrico actúas en el mundo desde tus pensamientos; no estás en la realidad, estás en un universo que gira sobre esas ocho cosas. Y reaccionas ante todo según te afecte: ¿me ha dado placer? ¿acaso dolor?, ¿he perdido algo? ¿he ganado? Se reduce a eso, y tu felicidad sube y baja.
Buda descubrió esta rueda y dijo que en ella estás perdido, porque lo uno lleva a lo otro.
Debes moverte en el presente si quieres ser feliz.
Vivir en tu realidad, no en la ilusión de tus pensamientos.
Descubre el significado de la vida, no busques el éxito… deja el engaño de tus deseos, sal de esa rueda mental interminable del egocentrismo; no te creas nada de lo que la mente piense, solo obsérvala, no le juzgues; solo sé consciente y no te identifiques con ese proceso de los pensamientos, si no, caerás en su trampa… seguirás atrapado en su engaño.
Despertando del sueño
La humanidad se hace cada vez más inteligente, por lo menos en esta era; pero es claro que cada día hay más problemas y menos felicidad y menos satisfacción en la vida de las personas.
¿Cómo puede ser ésto? Porque inteligencia no es sinónimo de sabiduría.
Cuando la sociedad abusa de la inteligencia parcial e ignora la sabiduría holística, sus miembros olvidan los beneficios de una vida sencilla y se alejan de la naturaleza.
Seducidos por sus deseos, emociones y egocentrismo, se convierten en esclavos de exigencias corporales, lujos, poder, religión desequilibrada y excusas psicológicas.
Entonces empieza a resurgir el reino de las desgracias y de la confusión.
Sin embargo, las personas de espíritu superior pueden despertar en tiempos de agitación para sacar a los demás del lodo.
¿Pero cómo puede uno solo liberar a muchos? Primero, liberando su propio ser.
No hace esto elevándose a sí mismo, sino rebajándose. Se rebaja a sí mismo a lo que es simple, modesto y verdadero; integrándolo en sí mismo, llega a ser maestro de la simplicidad, de la modestia y de la verdad.
Emancipado totalmente de su previa vida falsa, descubre su naturaleza original pura, que es la naturaleza pura del universo.
Desprendiendo libre y espontáneamente su energía divina, transciende constantemente situaciones complicadas y arrastra todo lo que le rodea de nuevo a su unidad integral.
Por ser una divinidad viviente, cuando actúa, el universo actúa…
